“Identificar es diferenciar. La primera condición de la identidad es su especificidad; si una marca se confunde con las demás en el anaquel o copia sus códigos, renuncia a su propia existencia.”
— Joan Costa.


El proyecto nació con una paradoja comercial compleja: diseñar el empaque para una línea de chocolates premium de exportación (elaborados con el cotizado Cacao Arriba ecuatoriano), pero rechazando por completo los códigos visuales tradicionales de la categoría. Mientras el mercado utiliza empaques oscuros, negros o dorados para denotar alta pureza (56%, 75%, 85%), la marca exigía una identidad alegre, viva y colorida.
A este reto de percepción se sumaba la necesidad de crear un naming desde cero. El nombre debía evocar el origen geográfico de la fábrica (la Mitad del Mundo) sin caer en los clichés idiomáticos locales, garantizando un posicionamiento fuerte tanto para el consumidor en Ecuador como para los mercados de exportación en Chile y el mercado angloparlante en los Estados Unidos.
“Identificar es diferenciar. La primera condición de la identidad es su especificidad; si una marca se confunde con las demás en el anaquel o copia sus códigos, renuncia a su propia existencia.”
— Joan Costa.
La estrategia de diseño consistió en abrazar la petición del cliente no como una contradicción, sino como una oportunidad de disrupción en el punto de venta. Desarrollamos el concepto de “Lujo Vital” a través de una sólida arquitectura de empaque basada en la geometría y el color blocking.
La apuesta por un empaque alegre y diferenciado transformó a Middle of the World en un referente visual icónico en las perchas de supermercados locales e internacionales. La consistencia del sistema gráfico permitió que la marca no solo fuera percibida como premium, sino también como accesible, cercana y coleccionable.
La fuerza y el reconocimiento de la identidad visual sembrada en las tabletas originales fue tan masiva que ha permitido una extensión de línea orgánica y altamente competitiva hacia el sector de la repostería. El diseño demostró ser perfectamente escalable para nuevos formatos industriales como las chispas de chocolate al 56% y las tabletas profesionales de 1kg. Al trasladar el mismo universo cromático y alegre al empaque de repostería, la marca ha logrado competir directamente con los gigantes tradicionales del sector gastronómico, demostrando que la autenticidad gráfica es el mejor motor de crecimiento a largo plazo.
“La marca no es un hecho estático, sino un organismo vivo que se expande. Cuando el diseño es estratégico, la marca se convierte en un sistema patrimonial capaz de colonizar nuevos productos y mercados.”
— Joan Costa.